Espectáculos cruentos: Peleas de gallos


Pelea de gallos, por Jean-Léon Gérôme.

Las peleas de gallos son otro tipo de espectáculos crueles que aún sigue vigente en algunas comunidades de nuestro país.

Estos combates se provocan entre dos gallos de un mismo género o raza de aves llamada “aves finas de combate”

Estas peleas se llevan a cabo en un reñidero  y, para que un gallo salga vencedor, debe dejar al otro inhabilitado.

Autor: Daniel Lobo

En ocasiones, a los gallos se les colocan espolones artificiales de plástico, carey, hueso de pescado, acero, etc. para que las aves puedan herir a su oponente más fácilmente que con sus espolones naturales. Estos tienen una longitud de unos 20mm.

El gallo, en un ambiente natural, huye de una pelea con su rival antes de resultar herido. En el caso de las peleas de gallos, esta posibilidad no se da, ya que se les obliga a luchar durante un período de 25 minutos, aunque afirman que no a muerte, pero este hecho no le resta crueldad. Sin embargo, en las peleas clandestinas ilegales el combate se da “a vida o muerte”

Para desarrollar sus capacidades al máximo nivel de agresividad, se les droga con sustancias tanto legales como ilegales, tales como cafeína, estricnina, epinefrina, anfetaminas, etc.

Además, se les somete a una serie de acciones que llevan al animal a una situación clara de estrés. Se les impone un entrenamiento de unos 15 minutos diarios andando (a veces, incluso, en aparatos como cintas andadoras)

Se les afeita el cuerpo y se les amputa la cresta.

EL OSCURANTISMO EN LAS PELEAS DE GALLOS:

En España, las peleas de gallos están prohibidas por ley (Ley 11/2003) excepto en las Islas Canarias y en Andalucía:

RESOLUCIÓN DE 3 DE DICIEMBRE DE 2004  por la que se interpreta y aclara el Artículo 4.2.c de la Ley 11/2003 de 24 de noviembre, de Protección de los Animales, por lo que se refiere a las peleas de gallos en el territorio de la Comunidad autónoma de Andalucía.

En algunas provincias de Andalucía como Cádiz, la afición hacia estos espectáculos cruentos está muy arraigada. Así, la zona que se encuentra entre Jerez de la Frontera y la bahía de Cádiz (Chiclana, Sanlúcar de Barrameda, Puerto Real, Puerto Serrano, El Puerto de Santa María, etc.) es una de las de mayor afición gallística y en donde se encuentran el mayor número de criaderos de gallos de pelea, de los cuales un 80% son exportados a Francia y a Latinoamérica. Estos gallos reciben el nombre de “gallos jerezanos”

La Federación Andaluza de Defensores del Gallo Combatiente Español (Fadgce) supera los 28.000 socios. Solo en Cádiz hay 9.000 socios, repartidos en 22 peñas, lo que nos ofrece un alcance de la lamentable magnitud de dicha afición.

Pelea de gallos. (1882) Del pintor flamenco Emile Claus

Las leyes en Andalucía (Resolución 2004) establecen que solo las peñas o asociaciones inscritas en los registros de la Junta pueden organizar las peleas. Sin embargo, debido al alto coste de los ejemplares (entre 300 y más de 2.000 €) y al beneficio que se obtiene de las apuestas ilegales, se producen a diario muchos robos de gallos que acaban en peleas clandestinas donde son obligados a luchar hasta su muerte.

Las leyes exigen que las peleas se celebren únicamente en los reñideros, pero las localidades que tienen una gran afición disponen de más de uno, lo que incrementa el número de peleas de este género.

Solo pueden asistir a las peleas los criadores federados y está prohibida la entrada a menores de 16 años, aunque vayan acompañados por un adulto. No obstante, hay mucho oscurantismo al respecto ya que nadie excepto los socios pueden acceder a los reñideros y para ser socio de una peña gallística debes ser introducido por otro socio o pertenecer al clan familiar. Por otro lado, al no tener consideración de espectáculo público o de actividad recreativa, está prohibida la publicidad de los eventos y tampoco se permite su retransmisión en televisión, lo que enturbia aún más su carácter legal pues únicamente los criadores son testigos de lo que sucede de puertas para adentro.

Se cree que existe una fuerte conexión entre las peleas de gallos, el mundo taurino y el mundo del flamenco.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

1. En los municipios en los que las peleas son legales: envía cartas al ayuntamiento manifestando tu rechazo hacia estos espectáculos.

2. Denuncia si sospechas que hay indicios de alguna pelea ilegal.

3. Informa y difunde sobre la crueldad de estos espectáculos.

REFERENCIA:

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