Maltrato equino: La explotación de los équidos


Los caballos son animales de manada que establecen una clara jerarquía en el grupo, liderado por uno de sus miembros (generalmente una yegua).

El caballo que vive en libertad es presa de los depredadores, de ahí su instinto natural de huida y defensa.

La cría y utilización del caballo en la explotación de la ganadería equina  y caballar se remonta a unos 3.600 años a. C.

La explotación equina hace que muchos caballos, que por naturaleza viven en manada, al ser utilizados para este fin tengan que vivir aislados.

Cuando los caballos son encerrados solos, sin compañía y sin recibir los ejercicios y estímulos apropiados pueden desarrollar lo que se conoce por “vicios de establo”, que son la aparición de malos hábitos de origen psicológico como consecuencia del aislamiento. Algunos síntomas son: dar coces en las paredes, mordeduras  y masticación de maderas, andar hacia delante y hacia atrás, etc.

Su sueño también es mejor cuando viven en grupo, ya que hacen turnos de guardia por si aparece algún depredador. Un caballo que vive solo no dormirá del todo bien pues su instinto le hace permanecer en alerta ante cualquier peligro.

La provincia de Cádiz destaca por una gran actividad ecuestre. En Jerez, concretamente, el caballo forma parte de su simbología y supone una importante fuente de ingresos para el municipio.

A pesar de ser uno de los elementos más representativos de la provincia, los casos de abandono y maltrato a caballos se dan con bastante frecuencia. No es difícil ver a un caballo abandonado en alguna explanada, sin comida ni agua, deshidratado, desnutrido y atado tras haber pasado varios días en esta situación, porque ya no le servía a su dueño. Es especialmente después de la feria o El Rocío cuando estos hechos se acentúan.

Se estima que cada año son abandonados entre 60 y 80 caballos solo en España.

CARRUAJES DE TIRO:

Estos vehículos de tracción tan comunes en Andalucía emplean los caballos para transportar turistas haciendo determinados recorridos por la ciudad. Estas actividades muchas veces esconden el mal trato que reciben estos animales.

Los caballos pasan largas jornadas de pie, soportando el peso de remolques. Un caballo de tiro pesa entre 700 y 1.000 kg. El remolque puede pesar entre 600 y 1.300 kg.

Autor: Julio Rojas

Durante esas jornadas de trabajo no tienen descanso y tienen que permanecer bajo el sol a elevadas temperaturas y sin agua ni comida.

En la normativa de Jerez de la Frontera, concretamente,  el punto 2. a del Artículo 43 referente a las faltas graves de la Ordenanza reguladora del servicio turístico de coches de caballos, recoge que se prohíbe dar de comer a los caballos en la vía pública.

Esta normativa muestra la dejadez y despreocupación por parte de las administraciones públicas en este asunto, prevaliendo la “buena imagen” que se pretende ofrecer del municipio antes que los cuidados básicos y un trato más ético hacia los animales.

Autor: Antonio

Una buena parte de su vida la pasan encerrados, subalimentados y descuidados. Su permanencia durante largos períodos de pie y de inactividad les puede ocasionar lesiones en tendones, músculos y huesos.

Es en períodos de feria o durante El Rocío, como ya dijimos previamente, cuando más se utilizan en nuestra provincia y también en el resto de Andalucía. Durante El Rocío, por ejemplo, algunas personas les entrenan previamente para que se acostumbren a largas jornadas de caminata, pero eso no sucede con toda la frecuencia que debiera y son muchos los caballos que mueren al año durante estas fechas debido al agotamiento físico sufrido, a la deshidratación y a la malnutrición.

Paseo Principal Feria del Caballo 2012. Jerez (Andalucía, España)
Autor: El Pantera

LOS CARRUSELES DE PONIS:

Durante los períodos festivos, es normal ver un carrusel tirado por ponis en los recintos feriales. En estas norias, los ponis son explotados a trabajar durante largas jornadas, caminando en círculos sin parar, sujetos por la cabeza y el cuello, y soportando el peso de los niños en el lomo.

Su jornada de trabajo oscila entre 8 y 10 horas girando sobre un eje de forma constante, con breves períodos de descanso.

Están sometidos, además, a un fuerte estrés producido por el deambular multitudinario de personas a su alrededor, por las sirenas, el griterío y los elevados niveles de contaminación acústica causados por las atracciones, que puede llegar a alcanzar hasta los 125 decibelios.

La silla de montar sujeta al eje les produce fuertes dolores y lesiones en la columna y les impide detenerse.

Las potentes luces de las atracciones les daña la vista y les puede producir ceguera parcial o total.

Padecen lesiones en las pezuñas por el deambular constante durante esas jornadas de trabajo tan intensivas.

Por si fuera poco, estos carruseles se instalan en muchas ocasiones sin licencia e incumpliendo la normativa vigente.

CEPOS, TRABAS Y CUERDAS:

Para evitar la movilidad del caballo, especialmente en zonas no delimitadas y que carecen de vallado, los dueños muchas veces  lo sujetan con cepos, trabas o cuerdas.

El artículo 4 de la Ley de Protección de los Animales prohibe mantener atados o encadenados a los animales.

Además de la falta de movilidad que coarta los movimientos del animal e impide que se mueva libremente, los cepos pueden producir deformación al andar.

El metro del cepo atado a la pata del caballo le provoca infecciones que pueden incluso causar su muerte.

Autor: Nick Hobgood

Por otra parte y, dentro de las necesidades básicas que los caballos necesitan está el disponer de un abrevadero con agua fresca y disponer de un terreno de 3/4 de hectárea.

Ninguna de estas dos condiciones se dan en los caballos que suelen estar atados, muchas veces en medio del campo o del monte, sin una sombra bajo la que cobijarse y soportando temperaturas que llegan o pueden incluso superar los 40º en verano.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

1. Si eres testigo de un caso de abandono o maltrato a un caballo, denúncialo.

2. Denuncia si ves un caballo sujeto con trabas, grilletes, cadenas, etc.

3. Manifiesta socialmente tu rechazo al uso de ponis y caballos para explotación. Hoy en día existen vehículos de tracción motora (motos, bicicletas eléctricas, etc.) que desempeñan las mismas funciones sin necesidad de recurrir a los animales y someterlos a explotación y maltrato.

REFERENCIAS:

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